Los bosques templados nativos de Chile constituyen una reserva mundial de biodiversidad, por poseer una biota extraordinariamente rica en endemismos; particularmente géneros y familias monoespecíficas.
Los patrones de distribución actuales de los bosques chilenos tiene su origen durante la última glaciación, ocurrida hace unos 12.000 años, en que gran parte del territorio fue cubierto de hielo.